20 agosto, 2015

Quiéreme como yo quiero a Tuja


   Tuja es un paraíso, así lo sentí yo. Es una playa perfecta porque lo tiene todo para estar feliz.

   Nos fuimos a la costa de Aragua cuatro bloggers desesperados por conocer más de Venezuela: Adriana, una viajera del mundo y soñadora, Yoendry, un fotógrafo con su afro y Eduardo, quien viaja conmigo desde que fuimos al Roraima y cuenta con muchísimo afán de los lugares que visitamos. Conocimos Tuja, una playa llena de sabor a Caribe, de esas que te llenan el pecho de orgullo por Venezuela.



   Tuja es una especie de ensenada, tiene una abertura hacia el mar más pequeña que su línea costera. Es muy azul, un turquesa que se confunde con verde esmeralda. Es la semejanza perfecta de la costa de Paria en la costa central. Me recordó mucho a playa Medina. La temperatura del agua es cálida, nada fría. Te puedes quedar años dentro hasta que se te arrugue el alma de amor por el Caribe venezolano, por nuestra costa donde vive gente buena que habla rápido y come mucho pescado.



   Para nadar es perfecta. Les cuento que fuimos a Tuja porque fuimos a hacer Stand Up Paddle, un deporte increíble que se realiza con tablas como las de surf y uno se tiene que montar de pie y remar para avanzar. Fue difícil al principio pero luego es fácil llevarle el ritmo. Más adelante les cuento bien esta experiencia y cómo hice para hacerlo.

   Como les venía contando, fue increíble. Armamos nuestras carpas con vista exclusiva a ese azul que es difícil de creer que es real. Corrimos como niños hasta lanzarnos en el agua. Hasta ahora no recuerdo cuantas veces fuimos a un barquito lleno de redes a lanzarnos al agua cristalina. Volvía a nacer cada vez que nadaba bajo el agua y solo veía peces nadando entre los corales, me recordaban que soy libre como ellos y que nadie decide qué hacer con uno.


   A la playa llega un río de agua color rojizo casi marrón acompañado en su curso por un camino que lleva a unos pozos de agua que yo aseguro que no pueden existir en otra parte del planeta. Rodeados de piedras gigantes y en posición diagonal estaban formando un pozo perfecto. Llegamos y volví a ser niño. Me deslicé incontables veces en una especie de tobogán que formaban las rocas y me lancé desde una roca como de tres metros hacia lo profundo. Sentía ese éxtasis que todo niño siente al jugar y ser feliz, sin preocupación alguna. Me detuve a observar la grandeza de ese lugar en el momento que flotaba viendo el cielo. No podía creer que ese lugar existía cerca de la playa. Fue genial.




   Bajamos de nuevo a la playa a disfrutar de ese Caribe, de esa agua cálida que llena de orgullo tropical. Me lanzaba al mar una y otra vez, sentía el agua salada y el sol quemar mi espalda pero no me importaba. Seguía nadando y  abriendo mis ojos para que sirvieran de lentes para ver borrosamente los peces y los corales de nuevo. Me encontré con Oriany, una niñita que es de Tuja, me enseñó a subirme por un mecate por delante del barquito y a lanzarme sin miedo. Me decía silenciosamente que no importa qué edad tuviera, que lo importante es vivir. Me enseñó caracoles marinos y unos animales que se pegan a las piedras. Me dijo que no tuviera miedo de lanzarme de una piedra hacia el mar y lo hice. No pensé en nada. Solamente quería ser un niño de nuevo y no deja de ser algo divertido.

   Le dije a Eduardo que fuéramos a la montañita que está a un lado de la playa para ver mejor el agua cristalina y ese horizonte de mar que no deja de decirte que estás ante la inmensidad plena. Desde abajo estaban Adriana y Yoendry contemplando esta playa que no se de que revista salió. Son muy contempladores y eso es algo que admiro porque muchas veces me cuesta estar quieto sin hacer nada solo para ver y admirar lo que está ante mis ojos. Tengo que trabajar en eso.



   Desde esa montañita se veía la playa inmensa, de un azul inusual, de un verdor claro y limpio como las hojas de una palmera. A lo lejos pudimos ver otra playita con el mismo azul. Estábamos viviendo un sueño. ¡Es un paraíso! Seguimos subiendo y vimos el mar inmenso del otro lado con el sol convirtiendo el azul en dorado. Ya  algo cansados bajamos y fuimos al barquito de nuevo a tomar fotos de la costa. Llevábamos las cámaras en bolsas para que no se mojaran porque estaba algo alejado de la arena. Esperamos algo de tiempo y volvimos a la playa con Yoendry y Adriana. Nos sorprendieron con una arepa rellena de pescado. Aún agradezco a Yoendry por habernos regalado esa cena que nos cayó como un baño de agua caliente.



   Niño fui. Estaba con Yederlianis, Cachete y Mariana, tres niños impacientes y que no dejaban de jugar. En promedio sus edades no pasaban los cinco años. Yederlianis le dijo en secreto a Cachete “él va a ser muy alto cuando crezca” y en lo que yo escucho le pregunto -¿qué edad me calculas tu?- en lo que respondió inocentemente –nueve-. Yo quedé sorprendido, me reí muchísimo y dejé de jugar con ellos para contar a los demás la historia que la recuerdo y me rio. Para ellos era un niño más y eso me hacía feliz.


   Tuja es mi pedazo de Paria en la costa central. Es un sueño hecho realidad. Es donde dices que de verdad el Caribe lo tiene todo. Es una magia tropical con sabor a piña, coco y agua salada. Es tan único que en mi mente vuelvo y me cambia el ánimo. De algo estoy seguro y es que no olvidaré ese día que llegué a ese lugar y vi el verde azulado del agua, el color de las palmeras, de los uveros con el sol calentándolos y de las montañas secas con arbolitos que tratan de colorearlas. Gracias Tuja, contigo hice nuevos amigos de viajes, amigos que la vida te va dando y me diste la oportunidad de volver a ser un niño de nueve años.






11 comentarios:

Marielvis Vallejo dijo...

perfectisimo!!!! enamorada al 1000% esta Oriental, asidua visitante de Mochima y las peninsulas del Edo. Sucre tiene que conocer esta maravilla; pero cuentamen algo, el tema "Acampar" es seguro? llegas y ya? que hay que hacer? con quien hay que hablar? gracias por compartir la experiencia!! y que sigan los viajes

Unknown dijo...

Sí es seguro. Se puede acampar tranquilamente. Se toma una lancha desde Puerto Colombia con cualquier peñero del malecón.Saludos :)

Eduardo Monzón dijo...

Simplemente es perfecta, muy emocionante todo lo que escribes

Vestier VimDivinam dijo...

El mejor estilo de vida . Gracias por la informacion y compartir tu experiencias.

Al dia dijo...

Con planes. Buena información. :D Gracias

Unknown dijo...

¡HEY! gracias a este post quedé enamorada y con ganas de ir a este hermoso lugar!! :D

Unknown dijo...

Gracias a ti por comentar :)

Unknown dijo...

¡Espero que vayas!

Unknown dijo...

Que bueno mano, saludos.

Unknown dijo...

muy bueno tu relato Gustavo
Soy de Uruguay y voy a estar de paseo por Venezuela en enero.
gracias a tí acabo de incluir a Tuja en mis destinos.
un abrazo

Unknown dijo...

Que hermosa se ve Tuja, conozco la costa Aragueña en su gran totalidad, pero Tuja no la he visitado aun!!! Con tu publicación sobre ella me motivaste a que sea mi próximo destino. Felicidades por tu blog esta muy bueno para incentivar a los Venezolanos a conocer cada rincón especial que tiene nuestro país.